TATTOO ODIN & TATTOO Ñ
Transcripción del reportaje que nos realizó la revista TATTOO Ñ

"Estamos cerquita (pero no demasiado) de la Ciudad Condal, concretamente en Sant Feliu de Llobregat, donde extiende sus tentáculos artísticos nuestro estudio de este mes: "Tattoo Odín", capitenaedo por un santanderino de treinta años de edad llamado Oscar, un local cuyo nombre nos trae reminiscencias épicas, derivadas de la mitología nórdica, algo que encaja perfectamente con los gustos de nuestro invitado a estas páginas.

Óscar como muchos de los tatuadores que han pasado por nuestra revista, no entró en este mundo por casualidad. "Mi primer contacto con el tatuaje se produjo en el año 1989, cuando un amigo me enseñó su nuevo tatuaje. Era un trabajo fuera de lo común, de líneas finas con una gran gama cromática. Aquello contrastaba ampliamente con los tatuajes que se podían ver en aquel momento... Ya sabes, los tatuajes de prisión, los tatuajes de líneas gruesas e irregulares basadas en un sólo color."

Eso ayudó a este tatuador, afincado en Cataluña, a decidirse: "Bueno, tuve que superar incluso las amenazas de mis padres de echarme de casa. Pero pudo más el deseo de llevar grabado en mi piel uno de aquellos fabulosos trabajos." Dicho y hecho: Óscar acudió al estudio "montado en un piso, y donde me quedé muy impresionado, porque las paredes estaban llenas de dibujos."

Aquello fue el principio de una carrera profesional "porque desde aquel día tuve muy claro a que iba a dedicarme y empecé a obsesionarme con el dibujo. Me pasaba el día ojeando cómics y dibujando.Constantemente encontraba nuevas inspiraciones para seguir dibujando y al mismo tiempo, cuando conseguía ahorrar algo de dinero, no dudaba en gastarlo en tatuarme uno de mis mejores diseños."

El paso definitivo de Óscar al mundo del tatuaje profesional se produjo en 1992: "Cuando volví del servicio militar. Por aquel entonces existían en Barcelona muy pocos profesionales del tatuaje, con lo cual era imposible conseguir el material adecuado. Nadie te echaba una mano, y los que lo hacían, buscaban algo más que agradecimiento."

Su solución fue recurrir al extranjero: "Compré mi primera máquina directamente en los Estados Unidos. Era una Spaulding, y con ella empecé a tatuar de una forma autodidacta."

Como en muchos otros tatuadores, las enseñanzas aprendidas previamente se convirtieron el algo fundamental en su tarea cotidiana, "ya que poseía la base previa del saber dibujar, y sólo me faltaba conocer la técnica del tatuaje". Y como muchas veces la imaginación permite suplir las carencias: "Apliqué una pila de petaca a la parte superior de un rotulador para simular el peso del motor de una máquina y practiqué con eso, así empecé a adquirir la pericia necesaria, para luego dibujar libremente con la máquina de tatuar."

Una cosa que dice mucho acerca del cabeza visible de "Tattoo Odín" es que no quiso que nadie pagara su inexperiencia en el mundo del tatuaje, por lo que decidió hacerse a sí mismo sus primeros trabajos, hasta que creyó estar preparado: "Para empezar a hacer tatuajes a amigos, que sabían a lo que se enfrentaban."

Óscar recuerda bien aquella época: "Cuando la gente no pedía que le hicieras trabajos ni muy grandes, ni muy sofisticados, a diferencia de lo que sucede ahora. Así que aquellos trabajillos, como rosas,dragones, águilas o calaveras, fueron una buena escuela para mí, y me permitieron progresar poco a poco e ir aprendiendo muchas cosas."

En 1994, Óscar tomó la decisión de establecerse como independiente, gestionando su propio estudio: "Alquilé un piso, monté mi estudio y lo llamé 'Tattoo Odín'. Un año después, ya más afianzado, con más experiencia y contando con la satisfacción de mis clientes y la mía personal, me establecí en otro local, el actual, en donde he permanecido hasta el día de hoy."

Pero este tatuador no quiere pararse aquí, sabe que hay mucho camino que recorrer y que "siempre se puede evolucionar: cada vez que veo una revista y los trabajos de diferentes artistas me siento empujado a seguir mejorando, a explorar nuevos terrenos. Me queda mucho por hacer, quiero seguir evolucionando a nivel técnico y el hecho que el dibujo siga apasionándome, igual que el primer día, me ayuda mucho en ese sentido. Me gusta combinar diferentes estilos, usar los rotuladores y las acuarelas."

Porque su estilo son todos, y ninguno en especial: "No creo que me deba a un estilo en concreto ya que me apasiona el tatuaje en general: el estilo oriental, los tribales, los dibujos basados en personajes vikingos, y últimamente he descubierto que me vuelve loco el estilo old school." En cuanto al dilema entre arte flash o free hand, Óscar lo tiene muy claro: "Me encantan los trabajos a mano alzada, son muy creativos. Al mismo tiempo también me apasiona dibujar flash y, de hecho, soy un coleccionista de este tipo de dibujo."

Así es Óscar, un tipo con las ideas claras, un discurso coherente, y una pasión sin remedio: el tatuaje. nos da pruebas de ello, cada día, desde su estudio en Sant Feliu."

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© Tattoo Odin : Tatuajes y Piercing
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